COMIMOS, BEBIMOS Y NOS DIVERTIMOS

Como ya anunciábamos hace varias semanas a través de nuestro Facebook, teníamos preparada una gran cena de confraternidad para celebrar el 35 aniversario de la Asociación Etnográfica Bajo Duero. Ese momento llegó este pasado fin de semana y no pudo transcurrir de la mejor manera.

La hora prevista para comenzar el jolgorio eran las 21,30 aunque, como ya se sabe en estos casos, el horario nunca se cumple. La juventud, conocedora de la tardanza habitual de los comensales en este tipo de actos, decidió realizar con tranquilidad su previa en bares cercanos para ir entrando en ambiente. Y mientras, en el restaurante, las mesas se iban llenando. Finalmente, a eso de las 22,00 h estábamos (casi) todos acomodados.

Y llegaba poco a poco la comida. Que si unos entrantes, que si yo pedí pescado y no hay para todos, que si yo pedí carne y ahora no me apetece. Que si gusta, que si no gusta. Lo normal. Eso sí, el vino y las cervezas seguían corriendo...para unos más que para otros.

Los postres. Ese momento. Ese indiscutible momento en que siempre, siempre, se esperan las palabras de alguien. Porque sino, una cena oficial no es una cena oficial. Pues nosotros no íbamos a ser menos y tuvimos esas palabras. De mano de nuestra presidenta que, con un discurso bien preparado, agradecía a todos y cada uno de los integrantes de la Asociación su trabajo durante tantos años. Agradecía a los que estaban y a los que no estaban. A los antiguos y a los nuevos. Un agradecimiento entre algún que otro chascarrillo por parte de los comensales que hacía sacar una carcajada a los presentes. Y no podía faltar un brindis. Bueno, varios brindis. Tras ello, un pequeño regalo para todos de parte de la Asociación.

Ahora sí, llegaba el momento que nunca falta en las reuniones de Bajo Duero. El baile. Porque...¿qué somos nosotros sin baile?
Nos hicimos con la discoteca. Literal. Pandereta en mano comenzamos a salir a la pista y a bailar lo que tocara. Mientras, el dj se afanaba (sin mucha suerte) en intentar colar las canciones del momento entre baile y baile. Tras la pandereta llegaba la dulzaina, la gaita, la flauta y tamboril...¡Y menudo repertorio nos marcamos!
Sin duda un momento en que los antiguos y los nuevos nos mezclamos y aprendimos unos de otros. ¡Ah! la bebida seguía corriendo...para unos más que para otros.

Un par de horas después dejábamos los instrumentos a un lado y ahora sí, el dj ganó su partida. Era su momento. Y así, sin darnos cuenta, pasaba el tiempo. Unos se iban y otros...seguían. A partir de aquí que cada uno cuente su historia.

Lo que sí podemos contar es que fue una noche estupenda. Comimos, bebimos, nos divertimos y rememoramos rodeados de amigos y de familia. Porque al fin y al cabo, 35 años dan para crear una gran familia.

Gracias infinitas a todos

PD: tenemos colección fotográfica en nuestra página de Facebook (A.E. Bajo Duero). Porque una imagen vale más que mil palabras ;)





1 comentario:

carmen ramos garcia dijo...

Muy bien resumida la noche. Me gusta. Gracias Laura.