Lunes de Pentecostés, lunes de romerías.

Como cada lunes de Pentecostés (celebración católica cuyo color ritual es el rojo y que conmemora la venida del Espíritu Santo el quincuagésimo día después de la Pascua) se celebraron en nuestra provincia las habituales romerías de La Hiniesta en las inmediaciones de Zamora, la Virgen de El Viso en la Tierra del Vino y el Cristo de las Batallas en Toro, entre otras.
Yo me quedé en Zamora y allí pude ver a unos cuantos más que con nuestro fervor religioso acompañamos a la virgen zamorana a ver a su prima-hermana en La Hiniesta bajo un sol abrasador.
Parece ser que esta virgen zamorana, Nuestra Señora de San Antolín o Virgen de la Concha llegó a Zamora durante la Alta Edad Media en una de esas corrientes migratorias destinadas a reforzar las zonas de frontera, en este caso los nuevos repobladores fueron gentes palentinas que trajeron con ellos sus advocaciones locales y parece ser que promovieron la contrucción de un templo en honor a estas, así surgiría la iglesia de San Antolín, dedicada a este patrón palentino, donde se veneró también a Nuestra Señora de San Antolín, se cuenta, se comenta, se rumorea, que estos palentinos además de sus fervores religiosos trajeron a Zamora otras de sus costumbres, como una incipiente industria lanera y textil que más tarde cobraría una cierta importancia en nuestra ciudad (de hecho el barrio donde se asentaron se conocería desde entonces como Barrio de la Lana). Por supusto, resta decir que la talla actual de la virgen poco tiene que ver con estos periodos medievales y, por otra parte, que la concha que da nombre a esta virgen es un distintivo de los peregrinos y romeros y fue añadida posteriormente.

El caso de la virgen de La Hiniesta tiene un origen mítico en el que la leyenda se mezcla con la historia. Dice la leyenda que estando el rey Sancho IV, sucesor de Alfonso X "el sabio", estando de caza por los alrededores de Zamora encontró una talla de la virgen entre malezas e hiniestas, en honor a la cual mandó construir un templo que la albergara, así nacio La Hiniesta y el mágnifico templo de esta localidad, pero mientras se construía este templo, la imagen fue albergada en la consabida iglesia de San Antolín, compartiendo espacio, por lo tanto, con la Concha, cuando la construcción finalizó, esta pequeña virgen fue trasladada en procesión desde San Antolín hasta La Hiniesta acompañada por la Virgen de la Concha y por los zamoranos.
Y ese sería el legendario origen de esta romería que hoy reune a tantos zamoranos en una jornada lúdica donde no faltan los ritmos populares y tradicionales, los bailes, la comida y la bebida. Espero repetir el próximo año, y tú, ¿te animas?.
Aquí os dejo un fragmento de lo vivido. La Hiniesta 2009

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Manuel, ¡estás que lo viertes!. Lo escrito fenomenal, las imágenes de 10. Sigue así "chaval".

noe dijo...

jooooo!!!
y mi saludo a la cámara!!!

Muy bueno el reportaje te estás convirtiendo en todo un profesional.
Y gracias por contarnos la historia de ambas virgenes. Muy interesante.
saludos!!!

Anónimo dijo...

Manuel me vas a quitar el trabajo a este paso eeeh...jaja
que pena no haber ido!

(si, esta vez si soy yo la que escribe el comentario)
Laura