NO TODO ES TRABAJO. Diario de un viaje relampago.

Mes de Mayo, mes de flores y de vírgenes... Bueno, pues resulta que en este mes de mayo nos hemos acercado a Lisboa para participar en el encuentro de mascaradas hispano-portuguesas "Máscara Ibérica" que este año dedicaba un día a la provincia de Zamora, así comienza esta rauda aventura por tierras lusas.
El día dedicado a Zamora fue el sábado 16 de mayo y la actuación estaba programada para el mediodía, por esto debíamos partir de Zamora a horas intempestivas (las 5:30 de la madrugada) para estar en Lisboa con tiempo para preparar el equipo y esos pequeños detalles técnicos que no vienen a lugar. Sabíamos que compartíamos medio de transporte con el grupo Paloteo de Tábara y a última (ultimísima) hora descubrimos que también nos acompañarían una alfarera de Pereruela y el servicio de prensa para cubrir el evento. Con algo de demora partimos hacia nuestro destino y ya en el autobús descubrimos lo animados que venían nuestros compañeros de Tábara, que aprovechando la hora del viaje, continuaban una fiesta que habían empezado en su pueblo natal ¡juventud divino tesoro!, nosotros, faltos de costumbre en este tipo de viajes tan animados, nos deleitamos con el espectacular repertorio de este grupo, que pese a ser la mitad en número de componentes que nosotros, no pudimos estar a su altura y quedamos eclipsados ante tanto talento en estas lides, con la lata de los de Tábara partimos hacia la capital lusa, con la lata continuamos y con la lata llegamos a la lisboeta Praça do Rossio con el tiempo justo para preparar el equipo de sonido y el torno de alfarero que empezó rápidamente a producir sus cacharros, las actuaciones todo un éxito pese a las prisas, los lazos de paloteo de Tábara deleitaron al numeroso conjunto de espectadores y nos cedieron el escenario en el que hicimos una actuación de las que se merecen recordar, hubo contratiempos como siempre, algún despiste, algún tropezón, algún achispado espectador que nos robó cierto protagonismo, detalles sin importancia al fin y al cabo...
Después de cantar nos fuimos a yantar, algo que sin duda también se nos da de maravilla, el café lo tomamos en el Rossio y mientras esperábamos al segundo turno y a tres perdidos fuimos seducidos por los sonidos del violín y el acordeón que nos acompañaron durante toda la sobremesa. Por la tarde aseo y paseo por las colinas lisboetas, paseo para arriba y para abajo, calvos en una Praça do Comércio ambientada con sones religiosos en honor a Nossa Senhora do Rosário de Fátima. Por la noche cena con un menú sospechosamente parecido al de la comida, una de las colegialas del grupo nos invitaba al café en A Brasileira mientras un titiritero nos embelesaba con su espectáculo y nos aromatizaba la velada. La noche continua, karaoke para unos, caipirinhas e cervejas para outros. La noche lisboeta resultó bastante animada y se alargó bastante para algunos, la vuelta al hotel resultó una odisea, unos casi se pierden, el último grupo en regresar al hotel tuvo un paseo un tanto accidentado y sus posibilidades de llegar rápido al hotel mermaron inesperamente
Dormimos, unos mejor que otros, y soñamos con aviones que sobrevolaban nuestras cabezas. Desayunamos copiosamente y debatimos sobre la hora de vuelta a Zamora, que por unos motivos o por otros se adelantó significativamente. Visitamos rápidamente la feria del libro mientras alguno quedaba olvidado en el hotel. A las doce del mediodía subimos al autobús y dejamos Lisboa atrás. El viaje de vuelta amenizado por nuestros compañeros tabareses que tenían cuerda para rato, seis horas y pico duró el viaje y dieron la lata todo el tiempo (a algunos más que a otros). Despues de algunos pequeños contratiempos como comidas apresuradas, incontinencias urinarias y otros que no merece la pena reseñar, llegamos con la lata a Zamora a eso de las siete de la tarde.
En resumen, 14 horas de viaje, 24 horas en Lisboa muy bien aprovechadas, actuación memorable, agradable compañia y nuevas amistades. Pero sobre todo, yo me quedo con la lata, pese a quien le pese.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Bueno, la lata ha sido todo un descubrimiento en este viaje. ¡Cómo imaginar, a las 5:30 de la madrugada, que resistiriamos hasta el final!
Desde mi puesto de "reportera allegada" puedo decir y digo que el viaje ha sido todo un éxito por lo que se refiere a Bajo Duero. La actuación de "profesionales", aunque el momento fue un poco confuso, pero conseguisteis interesar al público.
El resto divertidísimo e intenso...
Sois unos buenísimos compañeros de viaje. Gracias por la oportunidad de pasar "unas horas" en Lisboa. Un lujo...
Aurora

Miguel dijo...

Poco que añadir a lo ya dicho. Yo no estuve tan relajado, pero conseguí disfrutar de Lisboa y de la actuación. Haber si alguién cuelga alguna foto de la actuación o del paseo por Lisboa.
Miguel
P.D: Después de llegar a Zamora, tuve el resto de la tarde del domingo metido un gusano en mi cerebro: ¡Qué lata!

Anónimo dijo...

Ni la mejor reportera habría hecho una crónica tan detallada y tan bien ambientada. Falta la parte gráfica, eso si.
Parece que os lo pasásteis bastante bien.
PD:habrá que enseñar eso de "la lata" al resto del grupo para futuros viajes ¿no?