LA RAYA. De realidades y entelequias.

En más de una ocasión nos han podido preguntar por qué incluimos en nuestro repertorio canciones o bailes de fuera de nuestras fronteras y la respuesta no se antoja sencilla, pero voy a tratar de resumir en estas líneas una respuesta poco profesional y sencilla para este asunto.

En primer lugar habría que hablar de la controversia que ha suscitado el término de frontera y de la que dan buena fe gran cantidad de artículos publicados en El Filandar pero no voy a entrar en detalles enfarragosos. No podemos negar que la frontera exista, al fin y al cabo estamos hablando de dos realidades políticas bien diferentes, aun cuando hemos compartido tantos años de historia. Frontera esta que ha favorecido formas de comercio excepcionales como el contrabando. Esta frontera política está presente siempre en el imaginario colectivo en forma de falsa superioridad respecto al vecino, sin embargo esto no es típico sólo de las fronteras entre países.

No obstante, en lo socio-cultural las fronteras siempre se han mostrado más difusas y permeables y aquí viene el quid de la cuestión. No es que no sea visible esta frontera, ahí tenemos por ejemplo la raya marcada por el idioma, aunque ésta tampoco es tan nítida como parece ya que entre los pueblos cercanos de un lado y del otro de la raya tampoco ha significado un inconveniente a la hora de relacionarse (y aquí podríamos mencionar lo que hemos denominado portuñól, esa mezcla chapurreada de portugués y español), además este tipo de raya lingüística no deja de tener cierto carácter político y es que durante mucho tiempo se habló a ambos lados de la raya una forma lingüística similar, heredera de aquel astur-leonés antiguo, es curioso por otra parte, como en la zona de Miranda el recuerdo de esta forma de hablar permanezca más vivo que en la parte española, donde estos dialectos, quizás más debilitados de antemano, sucumbieron ante la fuerte castellanización (o centralización si así se prefiere) del estado español.

En otros aspectos socio-culturales las fronteras apenas se perciben y es que a ambos lados nos encontramos con formas paisajísticas idénticas que han facilitado sistemas económicos similares, lo que conlleva culturas parecidas, apreciable esto tanto en la arquitectura como en las costumbres y usos tradicionales. Este parecido ha enriquecido el folclore de ambas zonas ya que a lo autóctono de un lado se le ha sumado las aportaciones del otro y a veces resulta difícil diferenciar entre lo propio y lo alógeno, en ambos lados de la raya vamos a escuchar jotas con aires parecidos aunque distintos toques, bailes de p´acá p´allá y mímicos como jerigonzas, pingachos o el galandum, bailes rituales como las danzas de paloteo, bailes de rueda. Tampoco hemos de olvidar las canciones, tonadas para los diferentes trabajos se oyen en ambas zonas, los romances se repiten a ambos lados, así temas como la Muerte del príncipe don Juan o La toma de Valencia que tratan un temas de la historia de España se oyen en Tras os Montes y O branco e o preto muy extendido en Tras os Montes se oye a este lado de la raya. Y es que la cultura popular es eso precisamente, popular, y poco sabía el pueblo de fronteras políticas impuestas desde arriba, cada uno se consideraba lo que era, pero en su quehacer diario las fronteras se diluían y la convivencia con sus vecinos se hacía necesaria.

Por todas estos años de convivencia, por todas estas semejanzas, es por lo que hemos incluido en nuestro repertorio estas piezas del folkore trasmontano.

Sin embargo de esta respuesta se podría derivar otra pregunta ¿ y por qué si se introducen temas de este folklore luso no se interpretan temas del folklore leonés o castellano con los que también convivimos y que tanto han contribuido en nuestra evolución cultural? Eso ya queda para otro día.

Y todo este rollo para poner un par de videos ( Repasseao 1, 2 y 3) en youtube.

1 comentario:

Manuel dijo...

Al hilo de toda esta palabrería menciono que el día 3 de junio (el próximo miércoles) actuará en la Plaza de la Marina en Zamora a las 21:30 el grupo trasmontano Galandum Galandaina, que tiene en su repertorio algunos de los bailes que conocemos.
Y a la misma hora en la plaza de la biblioteca habrá un concierto de música cubana.